top of page

Diario de un graduado

Actualizado: 24 jun 2023


¡Hola a todos!


Se que la principal finalidad de la página es compartir el proceso creativo de mis mapas, pero si me gustaría mostrarles el camino de una graduación proyectada para este año. Finalmente me consagro meritoriamente como Administrador de Empresas de la Universidad de Cundinamarca, en Colombia. Y en este diario hago homenaje al trabajo incansable que se hizo durante 5 años consecutivos.


¡Bienvenidos sean al Diario de un Graduado!


CAPITULO I: LOS SUEÑOS FRUSTRADOS POR EL DINERO


Hace ya unos meses en el Diario de un Regalo de Bodas, comentaba la gran frustración que fue salir del Liceo Lunita de Chía sin estar seguro de estudiar geografía, pero dentro de las posibilidades siempre fue estudiar algo y no quedarme quieto. Durante el 2017, el año sabático que me tomé del estudio, me dediqué a estudiar Japones en el Centro de Lengua Japonesa Nikkan e Inglés en la Universidad Pedagógica de Colombia, centros de los cuales salí con un nivel muy básico de japones y de inglés en un B2-B1 aproximadamente. Gracias a esos estudios me bandeé muy bien en idiomas durante los años posteriores.


Aun así, durante la mitad de aquel año la intriga por realizar algo para el 2018 siempre fue pesada y una presión se cernía en mi mente y mi corazón. Una noche, durante ese periodo de tiempo, mi padre fue sumamente pesado y grosero, pensando y argumentando una sarta de idioteces con respecto a mi estudio. Fue ahí cuando decidí finalmente ejercer algo de determinación y propulsarme hacia una carrera profesional.

El 21 de septiembre del 2017 iniciaba para mí el proceso para acallar ese comentario que en mi mente se volvía un bucle: el inicio hacia mi carrera profesional.


Las inscripciones a las universidades de Chía y de Bogotá estaban en pleno auge. Decidí optar por la economía de la casa e ir a una universidad pública de acceso moderado. Pasé inscripciones en la UPN (Universidad Pedagógica Nacional) para Licenciatura en Lenguas Extranjeras y dos inscripciones en la UdeC (Universidad de Cundinamarca) para Ingeniería de Sistemas y Administración de Empresas. La primera, fui a los exámenes respectivos y bueno… no pasé; la segunda hice igualmente la prueba, pero mis conocimientos en física y matemáticas me hicieron perder la oportunidad.


Aun así, en Administración de Empresas, su servidor le fue bien… tranquilo y sin rodeos. Y pasó.

Así sin más, el día 7 de diciembre del 2017 a las 06:00PM de Colombia, abrí los resultados de ingreso y bueno, el primero en emocionarse fue mi hermano mayor, que ya lo conocen todos ustedes.



Dentro de la felicidad que me inundaba, me daba la plena sensación de que la universidad no iba a ser el típico paseo que piensan muchos de mi generación… más bien decidí tomarlo como la continuación de un progreso directo hacia lo que muchos catalogan como “el éxito”.

Y bueno, puede que en ese momento el joven Santiago Reyes de 17 años pensara eso al inicio, pero vaya que cambió ese pensamiento a sus 23 años.


CAPITULO II: PRIMEROS PASOS


Los primeros semestres fueron experiencias que me asemejaban a mi antiguo colegio. Entraba a la universidad y fue como volver a iniciar sexto grado. No sabía ni conocía a nadie, exceptuando a una joven compañera que, el día de la inducción, me iba a preguntar varias cosas y compartiríamos una amistad pequeña que, al final de la carrera, iba a perdurar.


La primera foto que tomé a mi universidad fue el horario de clase de 101-D (Primer semestre, horario Diurno), y bueno… de ahí en más fue el inicio de la carrera.





Desde ahí hasta inicios del 2020 fue una carrera bastante suave y descansada. Fueron temas más de cultura general empresarial que de la propia carrera. Fundamentos de la Administración, Matemáticas Básicas, Comunicación, Procesos básicos organizacionales… temas bastante sencillos de entender y de estudiar. La síntesis de un administrador yace en estas primeras materias, que permiten determinar que rama elegir y hacia dónde dirigir el estudio siguiente.

De a poco el ambiente social de la universidad se iba dando… aun así, para este graduado, no fue la experiencia plasmada en los jóvenes que “iba a ser pura rumba, alcohol o sexo”, fue más una experiencia tranquila, amable, con altos y bajos.


CAPITULO III: LAS ALIANZAS FORJADAS


El ambiente educativo y académico de la universidad no voy a criticarlo: fue bastante bueno en resumen de toda la carrera. Si pude sentir un ambiente de aprendizaje bastante arraigado en, las entonces, compañeras y colegas que encontré durante mi estancia en la universidad en etapa de pregrado.


Quizás en algún momento esas compañeras vean esto y observen la historia de por medio que recae en este diario, y se pongan fúricas por la despotricada que quise dar en su contra, pero al menos en este capítulo, no lo haré.


Valorare a mis compañeras que doblaban mi edad y tenían más sabiduría que belleza acumulada, ya que de ellas aprendí a ser mucho mas exigente que la mayoría y a valorar el esfuerzo que hace uno por encima de la normalidad.

Durante la carrera esas alianzas forjadas brindaron una seguridad académica bastante buena. No tenia que temer por si fallaba algún día al recinto educativo ya que siempre mis compañeras brindaban cierta confianza para amortiguar ese tipo de ausencias.

Los trabajos que salieron a partir de forjar alianzas dentro de la universidad siempre fueron de alta calidad. Siempre mi grupo sobresalía por sus trabajos y ambiciones extremas de realizar lo mejor posible para deslumbrarnos a nosotros mismos y al docente en curso. Éramos, de cierta manera, el grupo castroso que le recordaba al profesor lo que todos anhelaban que no recordara. Los que lambian el culo a los docentes con tal de hacerlos caer bien.


Bueno, alianzas que fueron pasando a la medida de 5 años de trabajo constante que, para bien o para mal, dieron experiencia de la realidad de las personas que tanto tu como lector y yo como escritor pudimos haber evidenciado en el colegio, en la propia universidad, en el trabajo o en general en la vida.


Fuera del grupo de 3 personas (que éramos antes de la pandemia), muchas personas que conocieron de primera mano mi forma de trabajo se han acercado siempre a agradecer mi gestión en trabajos y valoran siempre mi actitud para explicar y ayudar en lo que se podía.


Camila, Marisol, Natalia, Yamid, Alexander, Juan Camilo, Lizeth, Cami, Richi, Ray, Andreita, Fanny, Karen, Mónica y muchos otros más.


Todos ellos son menciones buenas, bonitas y enriquecedoras. Y me atrevería a decir que más que mi propio grupo de trabajo.

Esas son las verdaderas alianzas que valían la pena continuar y/o darles mayor importancia en mi estancia en la universidad.


CAPITULO IV: LA PANDEMIA ATACA


La pandemia… como no.


Pensandolo bien, fue una etapa donde pude aprovechar el tiempo en casa para jugar WoW y convivir con mi familia. Y la verdad preferí, al inicio de esta etapa, eso que la propia universidad.


Tuve un tiempo bastante complicado en Abril del 2020 por motivos personales, pero gracias al refugio que presentó la universidad, mi familia y el videojuego que tanto me ha dado que pensar y hacer; fue bastante grande y esperanzador para el alma de este autor.

Aun asi, la etapa en la universidad se vio envuelta de clases virtuales y mucha inexperiencia de las personas para adaptarse al nuevo modelo de educación que se cernía sobre los estudiantes de estas etapas. Como tu o como yo sabes perfectamente las murallas que conllevaron un sinfín de memes, anécdotas y duras experiencias que fue la virtualidad total.


En mi caso, nunca tuve problemas de asimilación. Me adapté bastante rapido y apoyé (con un poco de impaciencia) a las personas que tenían dudas sobre la entrada a este mundo.

La pandemia me enseño y me abrió los ojos a una realidad que tal vez no aceptaba durante la presencialidad y era la codependencia que generaban mis antiguas compañeras, ahora colegas, sobre la persona que posiblemente tenia mas tiempo que ellas. Sentir en lo mas profundo que tu trabajo a veces no valía ni era apreciado era algo que, en ese entonces mi antigua pareja me advirtió, podia pasar.


Al pensar lo que escribí en el capitulo 3 de este diario pequeño, me doy cuenta de que soy muy contradictorio. Si, las alianzas de esta época fueron buenas y fue un ambiente educativo bastante bueno, pero aun asi, el comportamiento a veces egoísta y soberbio de mis compañeras me atribulaba la mente y las ganas de hacer trabajos. Tanta sobre exigencia me daba ya hartazgo y la virtualidad me generaba distanciamiento de mis compañeras.

Toda la pandemia fue asi. Y muchos de los compañeros que ahora critican a mis compañeras me preguntan: - ‘¿Durante cuánto tiempo las soportaste?’


Yo decía: -‘Mas de 4 años’


Ah pandemia… jodiste muchas cosas y me diste una visión nueva de trabajo.

Bienvenida sea la alta competencia del mercado.


CAPITULO V: RETORNO A CLASES


Retornar a la universidad en medio de “la vuelta a clase segura” por parte de la propia institución fue interesante.


Un día, en el 2021, creo que, a mediados de octubre, nos llamaron a todos a un ejercicio de “clase alternada” y presencial.


Volvi a ver a todos mis compañeros cara a cara. Todos super cambiados en algunos aspectos físicos, otros tenían leves cambios o no cambiaron absolutamente nada.

Este capítulo es bastante corto, pero créanme que el retorno a la universidad fue como una bocanada de aire fresco a socializar de nuevo.


Y si, este capítulo solo reflexionará por un día… ya que bueno, el que sigue es mucho más pesado.


CAPITULO VI: REFLEXIONES DE UN "SANO" EQUIPO DE TRABAJO


Vamos a hablar en este capítulo de mi tusa social más grande que he tenido hasta el momento. Durante 4 años estuve compartiendo con 2 mujeres, mucho mas mayores que yo (previamente dije que me doblaban incluso mi edad) y que bueno… fue un poco castrante la situación hasta ya el último semestre.


Sinceramente pensé al inicio, cuando me junté con ellas, que la situación iba a ser de trabajos y ya… que rendiríamos lo que sea y ahí se quedaría; pero no se en que momento su servidor se le dio por abrir su corazón a estas mujeres que, a la larga, pensaría que se volvería en un arma de doble filo.


Aun asi, y por respeto, ni las mencionaré. Son bastante quejumbrosas y no dudaré que, si en algún momento llegaran a encontrar este diario, puedan hasta acusarme de calumnias o de pendejadas que no quiero involucrarme.

Un sano ambiente de trabajo consta de apoyarse mutuamente, de brindar información y compartir lo estrictamente necesario para lograr algo bueno. Cosa que si vi y evidencié durante los primeros semestres (antes de la pandemia). Esas dos mujeres al inicio eran bastante sabias, me brindaban asesoría cuando no tenia conocimientos sobre los temas, y la pasé bastante bien durante esos momentos compartiendo y aprendiendo de la mano del semestre y de ellas.


No era un recargado, ya que yo también procuraba estudiar y ponerme al corriente con algo. Si una sabia de matemáticas financieras, la otra sabia de gestión organizacional, y en mi caso yo administraba y gestionaba todo lo referente a tecnología y archivo. Era una mezcla bastante buena y sostenible para un equipo homogéneo.

Pero uff, llegó Santiago confianzudo y abrió su corazón. Les revelé muchas cosas personales, cosas que tal vez me puedan generar factura mas adelante, pero que en los momentos de atribulación o de miedo daban tranquilidad y seguridad. Ademas de brindar ciertos consejos de vida por… bueno, las experiencias que cada una tenían.


Antes de la pandemia, los 3 compartíamos todo: trabajos, vida social y secretos personales. El primer error fue haber entrado en las dos últimas. Brindar confianza que mas adelante pueda atentar contra tu estabilidad emocional y/o mental.

Entrando la pandemia, y previo al aislamiento obligatorio, conocimos a otra persona, otra mujer bastante buena y noble. Una persona grata que, a mi punto de vista, doblegaba por completo las actitudes a veces pedantes y arrogantes de una de las compañeras originales. Esa mujer fue un pararrayos durante los semestres en casa y después de eso. Yo mismo la invité a hacerse con nosotros y fue un complemento excelente para muchas veces amortiguar la carga que lamentablemente sucedía a causa del trabajo de una de mis entonces compañeras. Ella y yo compartíamos el dinamismo de gestionar los trabajos y de buscar la mejor manera de hacerlos sin necesidad de sobrecargarnos… pero respecto a esto último, esto fue el segundo error que cometí.


En pandemia nos vimos obligados a realizar casi todo virtual: tareas, trabajos escritos, cálculos, infografías, etc. Y bueno, para bien o para mal, mi control sobre la tecnología y las herramientas de ofimática que tenía era un plus adicional para garantizar calidad en lo que hacíamos. El segundo error fue propiamente mío: ceder todo lo tecnológico a mí, y con mi consentimiento. En vez de enseñarles a mis compañeras a como manejar las herramientas, deje que los trabajos fueran hacia mi y los “dejara bonitos” o directamente hacerlos. Obviamente el hecho de hacerlos yo y darles mi toque personal y de calidad garantizaba esto último, pero si no permití que mis compañeras aprendieran… ¿Como podría acusarlas de mi situación?


Una vez vueltos a la presencialidad alterna, la situación fue bastante rara y a la vez distante. Previo al retorno, una excompañera de nosotros se unió al equipo: ahora éramos 5 personas en vez de 3 que éramos al inicio. Esta compañera la tenia en una imagen previa como alguien soberbia, arrogante y algo distante, pero a la par que íbamos trabajando, iba entendiéndola más y dándome cuenta del cambio drástico que tuvo; la valoré, la respeté como compañera y amiga… otro error más: confíe en ella en los momentos de trabajos pesados, haciendo que la carga de estos sea más ligera y para mi más cómoda. Tal vez esto no es un error a simple vista, pero el contexto me dará la razón. Poco a poco fui viendo como esta compañera tomaba mi lugar en ser el genio informático que aparentaba y pensaba que era. Me quitaba funciones que antes tenía, mis compañeras lo veían natural y bueno, hasta el ultimo momento que hablé con ella no se sentía asi. El tercer error que cometí fue sincerarme con ella con respecto a como me sentía; ella me escuchaba y me “apoyaba”, al igual que la compañera que entró en 2020, pero cuando menos lo pensé y mas la necesité para alejarme de ellas: ¡POOM!, traicionado. Que sorpresa tan grande y pesada me di cuando me percaté de que continuaría con ellas y desde entonces no me volvió a dirigir la palabra de la misma manera que yo esperaba. Haberle cedido mis funciones involuntariamente a una persona que acababa de entrar y haberme sincerado del agotamiento que estaba sufriendo fue, en resumidas cuentas, mi tercer error.


Vean muchachos, no estoy diciendo que tener compañeras sea malo, pero lastimosamente la situación con las que tuve en mi primer pregrado fue desastrosa. El cuarto error que tuve fue tener compañeras de otra generación muy alejada a la mía. El dinamismo fue chocante muchas veces, la convivencia era hablar del trabajo, del hijo, del esposo, de las infidelidades de uno, de las infidelidades del otro, de x, y o z cosas que, en mi punto de vista, me aburrían o no aportaban casi nada. Lo mejor era, y pienso que asi es, juntarme con gente de mi generación y/o de mi edad y hablar de temas mas cercanos a lo que pudiera sentir o vivir yo. Esto lo corregí a ultimo momento, para colmo, pero aun asi pude darme el lujo de hablar temas con compañeras (que cité anteriormente) y compañeros que me hacían crecer aún más.


En términos concretos, cometí cuatro grandes errores durante mi trabajo en la universidad. Simple y llanamente fueron experiencias que, de ahora en adelante, guiaran mi vivir.


CAPITULO VII: TRABAJO DE UN GRADO MERITORIO


Ahondar mas en el tema de la sana convivencia en el equipo de trabajo puede generar incomodidad en ustedes como lectores ya que pueden pensar de que volverán a leer lo mismo. Pero para hablar de este logro, tengo que hablar aun del equipo original.

El planteamiento de un trabajo de grado es asegurarle a la universidad que los estudios que recibiste durante toda la carrera sirvieron para algo: ya sea como material educativo, investigativo u operativo.


Bueno, en mi caso el planteamiento de trabajar con el equipo original no fue mío, fue de la compañera arrogante que previamente cité.


(A ver, para gestionar mejor quienes componen este equipo lo voy a determinar asi. Había una compañera arrogante, soberbia y la verdad un poco desagradable; la otra era una compañera bastante neutral, pero muy parlanchina y un poco aburrida y por último estoy yo)


Los tres planteamos realizar el trabajo de grado por medio de una pasantía asimilada como una “reestructuración organizacional”. Afortunadamente una empresa que mi compañera neutral gestionó nos aceptó y actuamos inmediatamente para registrar e iniciar nuestro trabajo. Hablamos inicialmente con el director de Opciones de Grado, él nos dio asesoría bastante buena para iniciar y entregar un avance para octubre del 2021. Una vez entregado este avance y continuar al año 2022, este profesor se aseguró de darnos un trato bastante bueno en cuanto a gestión del trabajo de grado y se posicionó como el director de nuestro trabajo.


Desde ese momento el trabajo de grado fue avanzando lenta pero sustancialmente bien. Nuestro trabajo de grado, en resumen, fue la reestructuración de 3 ejes de la organización en cuestión y el plus extra es que este funge como ruta base para que cualquier persona pueda realizarlo sin mayor contratiempo como de personal, tiempo o conocimientos.

Desde febrero hasta mayo el trabajo fue progresando fuertemente. El director pedía cada semana avances de este y nosotros cumplíamos. Las entregas fueron sustanciales y excelentes a vista del propio director de opción de grado. Cada día que pasaba, teníamos que replantear cosas, reajustarlas a los tiempos, agregar una o colocar otra… fue un trabajo duro, pero se logró concretar en un plazo de 8 meses.

Al haber sido un trabajo que necesitaba mi calidad (y que yo mismo me la imponía), yo opté voluntariamente de ajustar y rediseñar el trabajo en Word para asimilarlo totalmente a las normas APA de la séptima edición vigente: todo con respecto a la organización del trabajo, poner índices necesarios, introducir tablas y/o gráficas tanto de mi eje como del de mis compañeras, referenciación, posicionamiento de texto y hasta la sección de dedicatoria era totalmente trabajo mío. Yo mismo seguía incurriendo en el segundo error que cometí durante la carrera y que anteriormente expliqué.


Cuando llegó el día de la citación para sustentar el trabajo de grado, tuve la suerte de encontrarme con un docente que los tres admirábamos y queríamos mucho. Este profesor me saludó y me preguntó a que hora tenia mi sustentación; él ni corto ni perezoso me dijo: -“Santi, voy a estar ahí”. Junto a él, decidí traer a mi familia al evento: mi mamá, mi papá y mi hermano. Era el único estudiante que trajo a su familia a su sustentación y bueno, me siento feliz de haberlo hecho.


Pasamos, sustentamos y aprobamos.


Al finalizar el evento de sustentación, el docente que decidió entrar a nuestra sustentación se acercó a los tres y dijo lo siguiente:


-“Muchachos, los felicito mucho. Este trabajo de grado es bastante bueno y excelente para los estándares de la universidad. Yo haré lo posible para postular este trabajo de grado para una mención meritoria


Junto a mis compañeras celebramos, y junto a mi familia lloramos de la felicidad.


Yo esperaba todo menos eso. Yo ya lo consideraba como el trabajo más bonito, organizado y que competía a la par de los mejores… pero gracias a la intervención de ese docente y la comprensión del jurado que calificó mi trabajo, pudo pasar así; y el 22 de marzo del 2023 recibiré el reconocimiento por esto.

De cierta manera esta fue la forma de que la universidad me agradeció por seguir y prosperar a pesar del ambiente. Y de hacer respetar y valorar lo que se sembró desde un inicio.


CAPITULO VIII: DECIMO GRADO


Bueno, el anterior capitulo al ser algo que prácticamente finaliza la carrera (al menos en un orden correcto sería asi) llevaría a que este capitulo estuviera en su lugar… pero no fue asi. Mi trabajo de grado lo desarrollé y sustenté en octavo y noveno semestre respectivamente. Con eso en claro, cabe resaltar que me quedaba mi ultimo semestre de clases normales. Asi, con esa premisa, inició mi último semestre.


Justo antes de iniciar este último escalón, había iniciado todo lo relacionado al mapa de Colombia, el Proyecto Latinoamérica y el Regalo de Bodas. Todo estaba cambiando para bien y la idealización del éxito que tuve al iniciar la carrera, con 17-18 años, cambió y se devolvió hacia los mapas y la geografía. El progreso que había tenido con estos primeros mapas, el recibimiento y especialmente la intriga de todo lo relacionado con mi trabajo empezó a llevarme a pensar sobre la idea de la carrera. Claro esta que mezclé los conocimientos básicos para negociar y valorar monetariamente mi trabajo, pero ¿hasta que punto seguiré ese rumbo y volviéndome a alejar de mis mapas?


A día de hoy la respuesta a esa pregunta puede seguir vigente, ya que al no tener una carrera relacionada a la realización de mapas o el estudio de la tierra puede hacerme decantar por el hecho de continuar mi proceso como cartógrafo amateur y solo vivir para conseguir dinero y sobrevivir mediante mi primera carrera profesional.

El caso es que, durante el inicio, todo fue una reestructuración mental y emocional. Ya mi mente no daba a mas para seguir compartiendo con las entonces compañeras de trabajo que tuve y lo que relaté en el capitulo 7 de mi Diario del Regalo de Bodas (al inicio), fue exactamente el inicio de la etapa dura de la universidad. Me alejé de esas personas y empecé a buscar nuevas alianzas de trabajo para el ultimo tramo. Afortunadamente en cada una de las materias que tenía, encontré un equipo bastante solido y firme… gracias a la disposición de mis compañeros en aceptarme y yo de ayudarlos en lo que podia, pude sobrevivir.


Los lunes tenia Comportamiento Organizacional. En esta materia hice una excepción y me uní con la compañera que entró en 2020 y la compañera traidora (no había pasado lo que comenté en el capítulo 7), junto a ellas se unió Lizeth, una de mis compañeras mas fieles durante ese semestre y que gracias a ella y sus consejos de como llevar este peldaño pude pasar. También me uní con Andreita, la cual se hizo conmigo sin rechistar (ella fue un baluarte sin igual para este tiempo).


Los martes tenia la Electiva de Metodologías Agiles. Un núcleo fundamental y muy importante para el trabajo en la actualidad.


Los miércoles tenía Habilidades Gerenciales la cual es una de las materias más humanas de todas e impartida por el docente más despiadado de la universidad: Padilla. Ese profesor, a la par que era duro de llevar, era una persona firme y comprometida por brindar una excelente calidad de profesionales. Mas adelante será uno de los talones de Aquiles de la carrera y… en el penúltimo capítulo, se hablará más de él.


Los jueves me correspondía ver Mercados Internacionales. La verdad, materia muy indiferente e impartida muy regular.


Y finalmente… los viernes. El dolor de cabeza de todos. Simulación Gerencial impartida por el docente Padilla. Uff. Esto se va dedicado al penúltimo capitulo.


PERO en general, de lunes a jueves, todas las materias bien impartidas. Buenos equipos de trabajo y un ambiente bueno.


CAPITULO IX: TODO SE HA CONSUMADO


Es irónico usar esta frase, ya que el “todo se ha consumado” viene directamente de Jesús en la cruz. En mi punto de vista, refleja el dejar de hacerlo uno y descansar después a pesar de tal vez quedar inconcluso… bueno, de cierta manera me pude haber sentido asi con la materia de Simulación Gerencial y este descanso asi de pesado.


Esta última materia o “núcleo temático” fue caótico. Al haber renunciado a mi grupo de trabajo, tuve la necesidad imperativa de buscar a otro grupo del cual sujetarme y soportar la imperativa oleada de preocupación y pesadez.


Al inicio del semestre, tomé una decisión fatal. Me hice con un grupo del cual podia pensar que era (o es) bueno, pero resultó ser “un carry” mas de la universidad. En resumidas cuentas, el trabajo fue llevado prácticamente por mi y bueno, no aguanté. Cuando hablé con el docente, este mismo me cambió inmediatamente y literalmente les hice una muerte súbita y claro, vinieron a amenazarme y a molestarme. De una los bloqueé y el profesor les impidió fastidiarme de nuevo.


Después de aquel suceso, que fue aproximadamente en un 35% del semestre, me pude juntar con las amigas que, en capitulos anteriores, tenia. Marisol, Camila y Natalia fueron mi salvación. Gracias a ellas y a su iniciativa de aceptarme y trabajar codo a codo pudimos sacar todo adelante y destacarnos bastante bien.

En Twitter, el ultimo día de esa materia, publiqué lo siguiente:





Ese día, justamente era la justificación de todo lo que vimos en la carrera. Simulación Gerencial es el compendio de 5 años de estudios administrativos y ese día teníamos que demostrar lo aprendido.

Aquel día, cuando entré a exponer al frente de mis compañeros, excompañeras y el docente mas serio y brutal del momento pudimos atender a varios puntos estratégicos de lo que este último quería.

Precisamente a mí, que fui el gerente financiero, me rajó en una cosa nada más… y aun asi pude responderle y bueno, nos fue bien.


Fuimos el segundo grupo (en nota) y pasamos. Oficializada la nota, publiqué esto:




Era la cúspide del trabajo realizado… y lo logramos en equipo. Aquel grupo conformado por 3 chicas y yo pudimos salir adelante y celebramos cada uno a la manera que le parecia... en mi caso un tweet. Y con eso, podíamos decir oficialmente que acabamos las materias de esta carrera.

Ahora lo que quedaba era lo vivido este 22 de marzo. La ceremonia de grado anhelada y esperada.

 
 
 

Comentarios


© 2022 - 2025 por Santiago Reyes - WoWMaps.
Ilustraciones cartográficas realizadas por: Santiago Reyes.
World of Warcraft y todos sus elementos relacionados son propiedad de Blizzard Entertainment.
Este sitio web y su contenido son creaciones fan-made y no están afiliados, respaldados ni patrocinados por Blizzard Entertainment.

Página creada con Wix.com.

bottom of page